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Ya no me gusta la nata

Ayer me pasó algo que me dejó un poco alucinada. Mi pareja y yo solemos ir a visitar a unos amigos que viven en Madrid, son una pareja ya mayorcitos, rondarán los 50 años cada uno, pero son cantidad de modernos y nos lo pasamos muy bien con ellos. Siempre habíamos oído las típicas historias acerca de ellos de que les va el rollo de los cambios de pareja y esas cosas, pero mi pareja y yo somos de los que pensamos que en la pareja vale todo siempre y cuando los dos miembros están de acuerdo. Además es una pareja que llevan muchísimos años casados, tienen una hija casi de mi edad, pero mirar si son enrollados que nosotros en vez de ajuntarnos con la hija cada vez que vamos a su casa es para estar con ellos, charlamos de todo y nos lo pasamos muy bien, la verdad.
 
Lo que no he acabado de encajar demasiado bien es cuando el otro día estando en su casa mi pareja acompañó a Mari(la mujer) a la cocina para ayudarla a preparar las bebidas y al reunirse conmigo en el salón me dijo que tenía que decirme algo. Por lo visto Mari aprovechó un momento en que mi pareja estaba despistado y le dio un piquito en la boca. No le quise dar mayor importancia de la que le veía y le dije a mi pareja que no se preocupara, que seguro que había sido en plan cariñoso. Si, si, y tan cariñoso debió pensar mi pareja por la cara que puso…
 
La tarde transcurrió con normalidad, pero de repente se levantaron los dos y nos dijeron que les perdonáramos un momento, que enseguida volvían. Nosotros seguimos charlando tan normal y pasados unos cinco minutos y al ver que no venían les llamamos para ver si todo iba bien. Nos respondieron desde la cocina que fuéramos a echarles una mano. Mi pareja fue delante de mí y al ser más alto que yo solo escuché lo siguiente que él dijo que fue:- echaros una mano donde?, que pretendéis?! Al apartarse de en medio vi el panorama. Mari estaba completamente desnuda encima del mármol de la cocina y su marido la estaba untando con nata, era una escena de lo más pintoresca, pero la verdad es que mi pareja y yo no estábamos por la labor. Somos bastante abiertos de mente, pero no hasta tal punto de jugar con otras parejas. No supimos lo que decir, así que simplemente nos dimos media vuelta, cogimos nuestras cosas lo más rápido que pudimos y nos fuimos de allí.
 
Al montarnos en el coche los dos y mirarnos no pudimos evitar echarnos a reir a carcajadas, supongo que fue una forma de liberar la tensión acumulada. Mi pareja me dijo en plan burlón que tenía él razón al pensar que el piquito que le había dado Mari era de advertencia a lo que iba a pasar.
 
Lo malo es que ahora no nos atrevemos a coger el teléfono cada vez que han intentado hablar con nosotros. Nos da corte decirles que a nosotros esos rollos no nos van, los respetamos, pero creemos que deberían haber `preguntado antes de deleitarnos con esa imagen tan ¿dulce?. Ai Dios mío creo que hasta le he cogido manía a la nata, con lo que a mi me gusta…

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