Una noche muy especial
Pilar o "Pili" como la apodaban cariñosamente sus amigos, tenía una doble vida. Entre semana era una tímida, sencilla y apacible administradora de una pequeña empresa, pero los viernes por la tarde, cuando subía a su coche, no se iba a casa , se dirigía a su segundo trabajo, a su vida secreta.
Pili era una sexy bailarina de “table dance” los fines de semana, y de vez en cuando se permitía uno que otro escarceo sexual con algún cliente. Eso sí , fuera del local y por puro placer, ya que allí estaba prohibido incluso tocar a las chicas, y ella, aunque stripper, no era una prostituta.
Ya el lunes amanecería siendo la de siempre.
Esa noche "Pili" llegó a su camerino y se alzó en sus zapatos de tacón de 15 cm de altura, su vestido corto stretch de transparencias , y se dedicó a maquillarse con esmero.
Vista así parecía otra, por no decir que lucía irreconocible, era increíblemente guapa y sensual. Todos los hombres la vitoreaban cuando danzaba como una serpiente contoneándose en el tubo plateado de la tarima de parquet del cabaret.
Aquel día hizo su Show como cualquier otro, estaba acostumbrada a las fuertes propinas que le introducían sus fervorosos y excitados clientes en el sujetador y en el tanga .
Bailaba al ritmo de una balada de los ochenta, era su segunda canción y le tocaba hacer el topless ya, miraba a la multitud y de entre toda esta gente destacó un moreno corpulento de ojos verdes, o eso creía adivinar en el mar de luces que inundaban el escenario. Él, en la semi penumbra sostenía un trago y se mantenía quieto, casi como petrificado, sólo sus pupilas bailaban al son de la danza sexy de Sabrina, su nombre de bailarina exótica.
Ya casi terminaba la música y al fin aquel hombre se acerco y le hizo un ademán para que se inclinara, en sus manos relucía un billete que le enganchó en el centro del sujetador.
Sabrina terminó su danza y bajó del escenario. Ya en su camerino, revisó las propinas y vió que la propina de aquel hombre, de mirada impactante, era nada más y nada menos que un billete de quinientos y también se fijó que llevaba escrito el nombre de un hotel y un número de habitación.
Sabrina se vistió con su escasa ropa de trabajo y volvió a la sala, buscó con sus ojos aquel cuerpo musculoso. Ya no estaba, se había ido - Vaya loco - se dijo, - Ni siquiera pude aclararle que no soy una prostituta, no me acostaría con nadie por dinero, ni aún por todo el dinero del mundo! -
Así , pensando esto, sentía que debía decírselo personalmente. Trabajó todo su turno y ya a la salida se decidió, ella no era una prostituta , iría al hotel y le tiraría su dinero a la cara.
Tomó un taxi hasta el lujoso hotel donde se alojaba aquella criatura corpulenta de ojos verde intenso que parecían quemarla . Ya en recepción torció a la derecha y cogió el ascensor …
En el umbral de la habitación 603 dudó y se aclaró la garganta antes de tocar a puerta.
No tardó en abrirse y en aparecer ante ella aquella imponente figura masculina, tenía que reconocer que le excitaba el sólo verlo.
Él esbozó una sonrisita pícara , y le dijo –sabía que vendrías, pasa, tomemos algo-.
Ella vaciló y le espetó,-¡ No soy una prostituta ,no me acuesto con nadie por dinero, ni por quinientos ni por el doble ni por nada. Sólo lo hago por amor o por pasión!!-
El hombre, esta vez soltó una carcajada, y se le infló el pecho , dejando ver sus potentes bíceps a través de la abertura del albornoz, -era sólo una propina, bailas muy bien. Lo siento, no quise ofenderte, pero supongo que si viniste entonces, es a devolverme el dinero que tanto te ofendió-.
Sabrina se quedó allí parada sintiéndose casi ridícula. ¿Ahora que podía decir?, rápidamente sacó el billete del orillo de su sujetador y se lo aventó encima..
Mientras dudada entre iniciar de nuevo la discusión o simplemente marcharse, aquel semental la ciñó por la cintura. Ella sintió su enorme erección y su cuerpo esbelto se estremeció. De repente escucho el sonido de una puerta corrediza y apareció otro hombre, mas guapo aún si se puede. Ella de nuevo sobrepasada por la situación trató de echarse a correr, pero el abrazo firme de aquel hombre de piel canela la detuvo.-No temas – le dijo una gruesa voz. Lo que te sucederá esta noche es probable que nunca te haya sucedido, pero no te arrepentirás-.
Ella volvió a temblar, está vez de suprema excitación, y a la vez una lágrima resbaló de su mejilla, sentía miedo pero a la vez un terrible deseo de ser poseída allí mismo por aquellos dos hombres de aspecto tan inquietante y varonil.
El más fuerte ,el que la cogió por la cintura antes, le arrebató de un jalón la camisa que llevaba , mientras el otro se acercaba desde atrás y le rozaba también su enorme virilidad desnuda.
Ella gimió aunque sólo pudo sentir el calor que transmitía aquel cuerpo. Este otro hombre era, en contraste al otro, increíblemente rubio. Supuso que un nórdico por su acento .
Sabrina, cada vez más confusa, ya no sabía a qué caricias corresponder, pues se sentía en un mar de manos que la acariciaban en toda su extensión y a la misma vez. No podía soportar tanto placer y sin querer se rindió ante tanto placer y obtuvo allí entre gemidos y arqueos de espalda su primer orgasmo de la noche sin siquiera haber sido penetrada. Cuando pensó que éste era el final, el rubio la tomó en vilo entre sus fuertes brazos y la tendió en la cama.
Lo que siguió a esto fue un torbellino carnal que Sabrina jamás pudo imaginar que existiera. Se debatía entre dos cuerpos demandantes y sudorosos. Apenas sin tiempo para recuperarse del clímax que le producían las brutales y deliciosas embestidas del moreno de ojos como esmeraldas, a la vez que el rubio la acariciaba y besaba, cuando ellos se intercambiaban posiciones , y el placer esta vez le llegaba de parte de los dulces empujones del nórdico, -Oh sí,sí!!- gritaba Sabrina. En realidad, ella nunca se había conocido multiorgásmica, así que esa noche las sorpresas llegaron en varias formas, unas las descubrió durante la noche, otras llegarían al amanecer…
El sol que entraba por la cortina entreabierta de la habitación la despertó, le dolía todo su cuerpo de sirena que no estaba acostumbrado a tan intensa actividad horizontal. Se desperezó y observó ,no sin cierta tristeza, que sus dos sementales no estaban, pero en la mesilla de noche estaba una nota que decía : GRACIAS POR UNA NOCHE GENIAL, VOLVEREMOS EL PRÓXIMO AÑO EN ESTAS FECHAS!! ESPERAMOS NO OFENDERTE CON ESTA PROPINA!! Debajo del papel cuidadosamente doblado, estaban esta vez no un billete de quinientos sino dos, Sabrina sonrió con sus dientes blancos como perlas y se volvió a dormir…
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